A través de los talleres, personas privadas de libertad pueden proyectarse más allá de la cárcel y sentir el orgullo de que haya niños aprendiendo y disfrutando con los libros que ellos fabrican.
Cada hoja de los libros es de madera, dibujada, pirograbada y pintada a mano. Al finalizar el proceso, los libros se donan a las escuelas públicas de Uruguay, donde los niños aprenden jugando.
Actualmente se realizan talleres la unidad 1 de Punta Rieles, unidad 5 de cárcel de mujeres y en Argentina, en la unidad 48 de San Martín.

